Un secreto en un gran monumento. Trampantojo

En uno de los lugares más admirados del mundo hay un secreto en un gran monumento que suele pasar desapercibido. Cada día miles de personas lo contemplan pero pocos se dan cuenta. Espera al último párrafo y lo descubrirás.

El Trampantojo.

El barroco fue una época de teatralidad y de fingir. Por ello es en esta época donde tienen lugar un gran número de trampantojos en el arte. La mayoría de las veces se realizaban con carácter puramente artístico como el techo de la Cámara de los Esposos en Mantua de Mantegna. (Aunque justo esta es del Renacimiento pero me parece una maravilla y por eso la he puesto).

         

El trampantojo es una trampa que se le hace al ojo y a nuestra visita para que veamos algo que realmente no es. Se trata de una ilusión óptica. El artista ha conseguido crear a través de la perspectiva y otros elementos un efecto que  engaña a nuestra vista.

En  ocasiones, recurrir al trampantojo ha sido para fingir una arquitectura que por falta de dinero o  medios no ha podido llevarse a cabo. Esto es algo muy habitual en iglesias donde los retablos secundarios de las capillas han sido pintados. Los artistas tratan de dar la sensación de una arquitectura de columnas, dinteles y espacios huecos en estos retablos. Un ejemplo de esa técnica la podemos ver en esta imagen de la Iglesia de la Concepción de Cehegín. Aquí el retablo principal del altar mayor finge ser una estructura arquitectónica. Y otro retablo de una capilla lateral de esta misma iglesia recurre de nuevo al trampantojo.

 

La ventana de la Fontana di Trevi en Roma.

   

Pero otras veces los artistas se han visto obligados a recurrir a la técnica del trampantojo. Esto lo han hecho para disimular alguna parte que descuadraba con el resto del monumento. Este es el caso de la Fontana di Trevi en Roma. En la fachada, la primera ventana de la parte derecha superior es en realidad un muro pintado fingiendo una ventana. Cuenta la leyenda que el arquitecto tuvo una visión en la que una mujer se suicidaba arrojándose desde esa ventana y por eso decidió no hacerla de obra, pero si pintarla para disimularla y que no desentonara del conjunto.

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