Pinturas tenebrosas

Pinturas tenebrosas y aterradoras

El arte puede significar muchas cosas y puede tener diferentes objetivos. Incluso una obra de arte no tiene porqué significar nada ni intentar transmitir nada. Pero en muchas ocasiones el arte es un medio de transmisión de sensaciones. El artista intenta que el espectador capte alguno de los pensamientos que más le perturban. Y en ocasiones los artistas han realizado pinturas tenebrosas que han conseguido estremecer de miedo a todos los que las observan.

En este artículo verás algunas de las pinturas más terroríficas de la historia del arte. Y aquí explicaremos dónde tendrás que viajar para poder verlas.

Saturno devorando a su hijo. Francisco de Goya.

Esta pintura es una de las más tenebrosas y explícitas que se pueden observar en el Museo del Prado de Madrid.

Goya la pintó en la última época de su vida. Es una representación aterradora en la que el artista mostró su miedo o preocupación por el paso del tiempo. Saturno (Dios romano equivalente a Kronos griego) era el Dios del tiempo y los hijos del tiempo pueden ser considerados los seres humanos, por lo que la pintura muestra como el “el tiempo devora al hombre”, el tiempo lo envejece y lo acerca a la muerte.

Medusa de Caravaggio

Toda la vida del pintor Caravaggio fue bastante tenebrosa y en sus pinturas se pueden adivinar algunos rasgos de oscuros de su vida.

Este en concreto, es la Cabeza de Medusa que se puede ver en la Galeria de los Uffizi en Florencia. Se trata del momento en el que Perseo ha conseguido cortar la cabeza a la górgona y la va a utilizar para convertir en piedra a sus enemigos y entregársela finalmente a Atenea para que la incorporara a su armadura. Medusa convertía en piedra a quien la mirara fijamente. Tenía serpientes en lugar de cabello y Caravaggio supo darle un aspecto más tenebroso en esta pintura. ¿te atreverías a mirarla a los ojos?

La Pesadilla de Henri Fuseli (Füssli)

Pintada en el año 1871, en pleno Romanticismo, supone una intención del autor de abarcar algo inabarcable por el ser humano como las pesadillas.

En esta pintura el autor muestra a una joven dormida y sobre ella se sienta una figura con aspecto demoniaca que la vigila. La escena entera es bastante tenebrosa pero la parte de mayor énfasis es ese demonio que será una evocación de las obras oscuras de este pintor que se decantaba por temas satánicos y de terror.

Para ver esta obra en persona tendrás que viajar  a Estados Unidos ya que se encuentra en el Museo Instituto de las Artes de Detroit. Puedes ver esta imagen más ampliada y mayor definición entrando aquí.

Inocencio X de Francis Bacon

Podría decir que es una de mis obras favoritas y eso que es de las pinturas tenebrosas más impactantes. Creo que lo que consigue Francis Bacon en esta pintura es algo que estaba muy lejos de que se había representado hasta ahora.

Existe un retrato de Inocencio X realizado por Velázquez y es de ese retrato del cual F. Bacon hace esta versión. Velázquez retrata al Papa en una pose seria, con mucho poder, una pintura que cuesta mirar a los ojos porque se intuye un carácter fuerte del representado. Pero Francis Bacon va mucho más allá y consigue demonizar la figura del Papa Inocencio X con esta obra de arte. Y es que para Francis Bacon, el ser humano es un ser putrefacto y el pintor consigue plasmarlo. Hizo más de 40 versiones de esta pintura tratando de conseguir el mejor estudio de la putrefacción del ser humano y en todos se intuye un grito que aunque no lo escuchamos, lo podemos imaginar.

Si te atreves a mirarla de cerca tendrás que visitar el Centro de Arte Des Moines en Iowa (Estados Unidos).

El grito de Eduard Munch

Uno de los más icónicos y conocidos es el grito de Munch ya que entró en la vida de todos a través de las noticias de sus robos. El grito es angustioso, es una pintura que transmite el horror interior de una persona que muchos problemas psicológicos. Eduard Munch tuvo una vida muy difícil, un mal padre, una hermana y su madre que fallecieron de tuberculosis cuando era pequeño y fue una persona con muchos problemas mentales. Pero lo que no pudo gritar como persona, lo transmitió en su obra de arte, quedando plasmado para la historia su agonía y su dolor.

Esta pintura realizada en 1893 se puede ver en la Galería Nacional de Oslo.

El triunfo de la Muerte de Pieter Bruegel el Viejo.

Pintura poco impactante a priori. Al ser una obra del Renacimiento, la fuerza desgarradora de los siglos XIX y XX no la tiene. Es más bien una composición casi suave que solo los tonos rojos nos indican que puede ser una imagen infernal. Pero al fijarnos en las escenas de la pintura y en su significado es cuando se aprecia lo tenebroso.

La muerte arrasa todo, las escenas así lo muestran. Da igual que seas rico, pobre, alto, bajo, noble, mala persona, buena persona… Al final el ejército de esqueletos que representa Brueghel llegará a la tierra y nos llevará a todos.

Esta pintura la podrás ver al visitar el Museo del Prado de Madrid.

Entrando aquí podrás ver la imagen mucho más ampliada para comprobar los rostros de terror en los vivos que intentan huir de la muerte.

Está pintura de Pieter Bruegel el Viejo realizada entre 1562 y 1563 la podrás ver en el Museo del Prado.

El Caballero, la Muerte y el Diablo de Alberto Durero.

Este grabado realizado en el año 1513 es parte de un tríptico (las otras partes son San Jerónimo y Melancolía). Pero este en concreto lo podemos incluir dentro de las pinturas tenebrosas aunque no es una pintura sino un grabado hecho a buril.

Durero nos muestra una imagen de un caballero vinculado a la muerte. Bien puede ser su propia muerte o la que él proporciona a sus contrincantes. En la imagen se identifican los tres personajes que dan título al grabado. El Caballero es el protagonista de la obra, la Muerte le acompaña con un reloj de arena (símbolo del paso del tiempo) y además aparece una calavera también en el suelo, otro icono de la muerte. Y en la parte derecha se representa una criatura demoníaca en la que hay una mezcla de animales.

De este grabado hay varios ejemplares repartidos por el mundo, pero uno cercano para poder verla bien es el Louvre de París.

Hay muchas más pinturas tenebrosas que te ponen los pelos de punta. Estas son las que más me estremecen a mi. Espero que te haya gustado.

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