Museo del Monasterio de Santa Ana en Jumilla.

Cuando llegamos al Monasterio de Santa Ana en Jumilla (Murcia) no nos imaginábamos cómo sería su museo ya que no parecía que ahí hubiera un gran espacio para albergar un muchas piezas.
La capilla a la que entramos nos gustó mucho, era pequeña pero bien decorada y con una magnífica talla del escultor Francisco Salzillo representando a Cristo atado a la columna.
El fraile encargado de abrir el museo nos abrió una pequeña puerta a la derecha del altar y tras pasar por una entrada bastante estrecha empezamos a alucinar con la cantidad de objetos que tienen expuestos.
Es necesario un poco de ayuda del fraile que nos iba indicando a qué estaba dedicada cada sala o cada vitrina. Es cierto qur poco a poco el museo te va envolviendo y va gustando cada vez más pero las primeras sensaciones no son del todo positivas.
En la parte derecha, al entrar hay dos espacios divididos en dos pisos que son una gran acumulación de objetos traídos desde cientos de lugares de la tierra desde donde los misioneros han decidido traerlo para ir llenando este museo. Todos son elementos significativos de los lugares de donde proceden y la verdad es que estos dos espacios me gustaron mucho por lo exótico que llegaba a ser encontrar piezas africanas, por ejemplo, junto a otras piezas parecidas pero de Sudamérica. 
El museo se adentra en varias salas dedicadas a diferentes aspectos como elementos arqueológicos de varias épocas y estilos.
Después de haber estado la sala de los restos arqueológicos pasamos al siguiente espacio y nos encontramos con grandes vitrinas en las que se encuentra una gran colección de Rosarios. En estas vitrinas se encuentra una enorme colección de este elemento religioso en el que puedes encontrar diferentes modalidades traídas desde diferentes lugares del mundo. 

La mayor parte del museo alberga piezas y elementos de una vida cotidiana alejada en el tiempo. Al modo de museo etnográfico encontrarás una serie dr instrumentos útiles en la vida diaria de las personas hace aproximadamente un siglo. Se han rescatado y de manera organizado por secciones uno se puede hacer a la idea de cómo se vivía a principios del Siglo XX y aquí recuperan vida sirviendo de utensilios didácticos para que el espectador disfrute de ello.
Una de las últimas partes de este museo está dedicado al arte religioso. En esta parte se encuentran pinturas, esculturas y elementos de arte orfebre. 
Nosotros recomendamos la visita a este museo ya que, aunque está un poco desordenado, es merecedor de que se visite. Las piezas que puedes ver en este museo son muy sorprendentes, sobre todo la parte dedicada a los objetos exóticos traidos por los misioneros. Si bien es cierto que el museo debería destacar algunas piezas en concreto, pienso que si lo visitas te gustará mucho. 
La visita es gratuita y hay que consultar el horario. Para ello, lo mejor es llamar al teléfono del Monasterio de Santa Ana para concretar la visita puesto que uno de los frailes es quien abrirá la puerta. 

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